De color cereza intenso y grasa amarillo-pálida, se distingue por la gran riqueza y variedad de sus características organolépticas. Además, a su excelente sabor y aroma se le une un primer ataque casi dulce, que sorprende en un producto curado en sal de forma natural. Eso es debido a la altura y las condiciones climáticas de Guijuelo que permiten conseguir un punto de curación óptimo empleando menos sal que en otras regiones.
Proceso de elaboración con las técnicas más avanzadas y tradición milenaria. Una vez en secadero, el clima natural de la zona, de inviernos fríos y secos y veranos calurosos, se encarga de dar el punto justo de curación a estos jamones.